MAS QUE UN LIBRO – La Biblia

“No solo de pan vivirá el hombre, sino toda palabra de Dios…” (Lucas 4:4). Dios te está hablando. ¿Le estás escuchando?

¿Has tenido alguna vez un amigo que habla y habla y no te dejar decir ni una palabra? Muchos somos así con Dios. Oramos y cantamos, pero nunca escuchamos.

¡Leemos la Biblia no solamente para aprender, sino para vivir espiritualmente!
La Biblia – ¡Más que un libro! – es Inspiración de Dios

La Biblia es la comida del creyente
Biblia: Conjunto de los libros sagrados para el judaísmo y el cristianismo.

La Biblia es Inspirada = Tiene dos autores – ¡divino y humano! (2 Timoteo 3:16-17) (2 Pedro 1:20-21)

La Biblia tiene Vida y Poder Espiritual (Hebreos 4:12)

No solo debemos oír la Palabra, sino que también debemos permitir que moldee nuestra vida.

“Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” – Jesús, (Juan 6:63).

Tenemos que Recibir la Palabra con el corazón Abierto

La palabra es como una semilla. Contiene vida y puede producir plantas y frutas si cae en tierra buena. Todo depende de nosotros – ¿Cómo recibimos la palabra? ¿Somos tierra buena?

Parábola del Sembrador(Marcos 4:1-20)

Las cuatro clases de suelo representan cuatro maneras diferentes en que la gente reacciona a la Palabra de Dios.

Estructura de la Biblia – El Nuevo y el Antiguo Testamentos
Más que un solo libro, la Biblia es…

  • Una colección de 66 libros
  • 39 antiguo Pacto – 27 Nuevo Pacto
  • Escritos por más de 40 autores humanos

En ciertas versiones de la Biblia encontramos siete libros adicionales. Estos son: Tobías, Judit, Macabeos y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, más algunos fragmentos de los libros de Daniel y Esther. Los protestantes rechazan estos libros por considerarlos apócrifos. Palabra que significa “oculto”, “secreto”, mientras que los católicos los denominan como “deuterocanónicos”.

Hay Dos Secciones Principales – El Antiguo y Nuevo Testamento

Mirando la tabla de contenido, veremos que la Biblia se divide en dos secciones principales – el Nuevo y el Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento (Antes de Jesús)


Pentateuco – Génesis a Deuteronomio – Moisés escritor

Libros Históricos – La historia de Dios y la humanidad. La creación del mundo y la relación entre Dios e Israel. (Josué a Ester)
Libros Poéticos – Canciones, Oraciones, Proverbios, Filosofía y Poesía de Amor. (Job a Cantares)
Libros Proféticos – Mensajes de Dios para su pueblo.
Mayores (Isaías a Daniel) Menores (Oseas a Malaquías)

El Nuevo Testamento (Después de Jesús)

Evangelios – Mateo, Marcos, Lucas y Juan – biografías de Jesús.
Hechos – La historia de los primeros cristianos
Epístolas Paulinas – Romanos a Filemón – Hebreos (no está claro)
Epístolas Generales– Santiago a Judas
Apocalipsis – Profecía de la Segunda Venida de Jesús

Todo el Antiguo Testamento prepara el camino para Jesús, y se conecta perfectamente
bien con el Nuevo Testamento

El Idioma de la Biblia

El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo (y arameo) y El Nuevo Testamento fue escrito en griego.

Hay muchas traducciones en español.

La Reina Valera es la traducción más común. Tiene una calidad poética hermosa, y se ha usado durante siglos. Usa lenguaje antiguo, utilizando la forma “vosotros.”

La Nueva Versión Internacional es una traducción moderna, muy correcta y más fácil de leer.

La Versión Popular es la versión más fácil de leer, pero no es tan precisa como las otras traducciones.

¿Cómo Podemos
alimentarnos de
¿la Palabra
?

  1. Leer
  2. Estudiar
  3. Memorizar
  4. Meditar
  5. ¡Hacerla!

1. Leer la Palabra cada día

  1. ¿Dónde comienzo a leer?
  2. Los Evangelios (Nuevo Testamento)
  3. Salmos y Proverbios (Antiguo Testamento)

¿Cómo se debe leer la Biblia?

  • En Secuencia – Con la excepción de los Salmos y Proverbios, que no tienen una secuencia estricta, es importante leer los capítulos en orden. (Mateo 1, Mateo 2, Mateo 3). Si estas leyendo algo histórico, como la vida de Jesús, es importante leer la secuencia apropiada.
  • Con Regularidad – No es necesario leer toda la Biblia en una semana. Uno puede leer uno o dos capítulos el día, para comenzar.
  • Con Entendimiento – No leas palabras y nada más. Toma tiempo para leer algunas secciones otra vez, para retener lo que has leído.

2. Estudiar la Palabra

¿Cuáles son las Maneras de Estudiar la Biblia?
Tomar una Clase – ¡Felicitaciones! ¡Ya estás haciéndolo!

Hacer Preguntas – Es bueno hacer preguntas de lo que uno lee y escucha. así uno aprende.

Usar una Biblia de Estudio – Estas Biblias están disponibles en cualquier librería o dispositivos.

Usar una Concordancia – Una concordancia es un libro con listados de cada uso de cada
palabra en la Biblia.

Usar Comentarios – Un comentario de la Biblia provee información para entender el trasfondo histórico, geográfico, y teológico de la Biblia.

3. Memorizar la Palabra

¿Por qué memorizar la palabra?


Cuando memorizamos versículos sembramos semillas de la palabra de Dios en nuestro corazón. Penetra nuestra consciencia y nos acompaña 24 horas al día.

Para pelear contra satanás

La palabra se llama “La Espada del Espíritu.” (Efesios 6:17) Si no la tenemos en la mente, no podemos pelear con ella.

Jesús uso la palabra contra Satanás en el desierto. Cuando el diablo le tentaba, el respondía diciendo, “Escrito está…” Si él no tuviera la palabra memorizada, no lo pudiera haberlo hecho.

Para no Pecar – (Salmos 119:11)

¿Cómo podemos Memorizar la Palabra?

No hacer excusas – ¡Si se puede!
Usa un versículo corto – “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13)
Repítelo en voz alta – hasta que se quede grabada
Escríbelo una y otra vez – hasta que se quede grabada

4. Meditar en la Palabra

Dios mandó a Josué a meditar en la palabra para tener éxito (Josué 1:8)
¿Qué significa “meditar” en la palabra?

  • Tomar tiempo para considerar las palabras profundamente
  • Orarlas
  • Personalizarlas
  • Escuchar al Espíritu Santo aplicarlas a nuestra vida

¿Cómo meditar en la palabra?

Escoger un solo versículo que te llama la atención de la lectura general.
Ejemplo – “Jehová es mi pastor, nada me faltará.” (Salmos 23:1)

Concentrar en este versículo por dos o tres minutos, repitiéndolo y pensando en el significado de cada palabra.

Personalizarlo y Orarlo.

Ejemplo – “Jehová no es meramente un pastor de todo el mundo – él es mi pastor. Me conoce por nombre. Gracias Señor, que no estoy solo en la vida. Gracias por ser mi pastor hoy y siempre. Te pido que me guíes y proveas por todas mis necesidades hoy…etc.”

5. ¡Hacer la Palabra!

¡No seas un Fariseo!

En el tiempo de Jesús había líderes religiosos súper-estrictos, que se llamaban Fariseos. Algunos eran sinceros en su fe, pero muchos eran hipócritas. Memorizaban porciones enteras de la Biblia y ayunaban dos o tres veces cada semana. Pero una cosa les faltaba.
– No ponían la palabra en práctica. (Santiago 1:22-25)

Es muy importante saber lo que la Palabra de Dios dice, pero es mucho más importante obedecerla.
La eficacia de nuestro tiempo de estudio bíblico puede medirse por el efecto que tiene en nuestra conducta y nuestras actitudes. ¿Pone usted en práctica lo que ha estudiado?