
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14
El Espíritu Santo es tu guía. En cambio, si nunca lo reconoces como eso, o le niegas esa posición en tu vida, restringes su capacidad de guiarte. Él nunca se entremeterá ni derribará un muro para obligarte a seguirlo. No es un controlador obsesivo. Los controladores obsesivos toman el control ya sea tú quieras o no. El Espíritu Santo, por otro lado, solo toma el control cuando lo invitas y confías lo suficiente en Él para Permitirle que tenga el control.
Es de suma importancia tener la perspectiva adecuada en nuestras situaciones para el éxito y la realización de nuestra vida. Sin eso podemos vagar de un esfuerzo sin significado a otro, o de un desperdicio sin propósito de tiempo y energía tras otro. O podemos estar de un error tras otro, y siempre volver al mismo problema y a los mismos hábitos malos de pensamiento, sentimiento o acción. ¿Cuándo termina esto? ¿Cuándo encontramos el cambio radical que necesitamos y deseamos? Es cuando comenzamos a ver la verdad desde perspectiva de Dios. Y para eso se requiere del discernimiento que da Dios.
Necesitamos la perspectiva de Dios para todo, y el único que puede darnos eso es el Espíritu Santo de Dios que le susurra a nuestra alma.
¿Qué haces cuando necesitas discernimiento de Dios para algo específico?
Primero, debes estar tanto en su Palabra que sea como un suero intravenoso que te sustenta b a cada momento. Luego, por supuesto, orar tanto como sea posible. Sin embargo, para asuntos importantes, el ayuno y la oración son una manera poderosa de buscar la dirección de Dios.
Se dice del profeta Esdras que la buena mano de Dios estaba con él (Esdras 7:9). Eso significa que oía a Dios y su Espíritu lo guiaba. Y Dios proveyó lo que él necesitaba para hacer la obra para el que le llamaron; en este caso, reconstruir el muro que rodeaba el templo. Esdras ayunó y oró en busca de dirección, y le pidió al pueblo que también orara y ayunara por protección, seguridad y bendición en todo lo que harían (Esdras 8:21-23).
- Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria (Salmo 73:24).
Cuando la mano del Señor está contigo y su Espíritu te guía, hallas gracia en la gente que reconoce algo especial en ti.
Fuente: Stormie Omartian. Guíame, Espíritu Santo, Editorial Emilita, 2013, pp. 166-167/Lead Me, Holy Spirit, Haverst House Publishers, Eugene, Oregón, 2012.