Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Ésta es Sion, de la que nadie se acuerda. Jeremías 30:17

Promesa de Sanidad, Jehová promete traer sanidad a tus heridas.
Lucas 8:43-48
Relata la historia de una mujer: Que padecía de flujo de sangre desde hacia doce años, había gastado todo lo que tenía en médicos y por ninguno pudo ser curada.
Esta mujer vio que Jesús pasaba por su pueblo, se escondió porque no quería ser vista.
- Objetivo: era tocar el manto de Jesús.
- Obstáculo: Su enfermedad y la multitud que apretaba a Jesús.
Pero a pesar de eso ella con mucha fe pudo tocar el manto: 44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Al instante fue sanada.
Jesús inmediatamente se da cuenta de lo sucedido: 45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
“Ella al ver que no había quedado oculta, fue temblando, y se postro a los pies de Jesús, y declaró delante de todo el pueblo por qué había tocado el manto, y como al instante había sido sanada”
Pero Jesús la levanto, y le dio ánimos, y la que fue humillada durante mucho tiempo, fue transformada, su vida cambio desde ese momento y todo a su alrededor pudo verlo, fue aliviada.
48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.
Por otro lado también en Lucas 5:12-16
Encontramos la historia de un hombre leproso: “Hombre cubierto de lepra, despreciado, apartado de la ciudad por tener esta enfermedad, sentía soledad. Se determinó tomo una actitud de buscarlo, se postro, humillo delante de él, le rogó, pidió auxilio, le pidió socorro a Jesús.
12 Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
“Reconoce que su sanidad viene de Jesús. Espero la decisión de él, su voluntad y con mucho amor: 13 Extendiendo él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él.
“Aquí podemos ver Todo el amor de Dios y el bien que quiere para nosotros, este hombre leproso y la mujer con flujo de sangre fueron transformados, fueron despreciados por todos, pero amados y sanados por Jesús”
En este tiempo acércate a Jesús. Con un corazón humillado, Él promete sanar tus heridas, sanar tú corazón, no hay NADA imposible para Dios.